Nobles cofrades, permítanme sus señorías abrir este hilo sobre cuestión tan peliaguda cual es afrontar los malos tiempos que en esta nuestra afición ó profesión a veces nos es impuesta por las leyes de la naturaleza. Raro será el cofrade de tan noble tugurio que alguna vez no hallase visto obligado a bailar con la mas fea y capear un temporal con las armas de su mejor marinar y confiando en el comportamiento de su Nao. De tal trance siempre sácanse lecciones y cuando finalmente písase tierra y acódase uno en la taberna mas cercana agradece a la mar haberle dado oportunidad de medir su valía y haber salido del lance con bien, a la par que se humilla ante tanta fuerza de la naturaleza. Para la siguiente vez uno se siente mejor preparado.
No es pretensión de este grumetillo narrar historias para mas hacer valer su condición de nauta, voto a bríos, si no compartir con voaces aquellas narraciones que imprimiéronos condición como gentes de la mar dispuestos a aprender.
Narren aquí pues, si lo tienen a bien, sus historias de caballeros y damas de la mar y las vicisitudes de aquellas malas travesías que superaron. Hagan-nos saber que aprendieron y que recomendarian a los cofrades en tan malas condiciones.
Apréstome pues a tomar asiento en esta taberna y rogando al Tabernero tenga a bien abrir algunas botellas de ron, que a mi cuenta han de correr, me dispongo a oir las narraciones de tan distinguida clientela.


