Cambia el amoto (si pierde aceite no conviene) por una lancha motora de tropetecientos caballos, que según los tractoristas de esta Taberna teze llena de tias buenas en un plis plas, y mientras deja que tu mujer siga saliendo por ahí con sus amiguitas todo el tiempo que quiera, pues como ya no estarás esperándola escondido detrás de la moto podrá decir aquello de:
"No tenemos prisa ni nadie que nos la meta"



Brrrrmmmmmmmmm