Estimados cofrades, saludos y
Vaya por delante que soy "rarito", o al menos, así me considero a la vista de lo que observo diariamente, pero si me lo permitís, me gustaría dar mi opinión a tenor de este asunto.
Las respuestas hilarantes me han hecho gracia, como no. Lo que me preocupa, es que mientras que cuando la "antolía del disparate" fue publicada, eran respuestas puntuales, que obedecían a la excepción, hoy veo que son la regla.
Un cofrade comentaba más arriba, que hoy la juventud sale más preparada, porque dominan muchos idiomas. Permitidme que disienta, van a clase de muchos idiomas y los hablan muy bien... de aquella manera, y lo más grave, es que tampoco dominan el español, e incluso los que estudian en una lengua diferente al español, cualquiera de las oficiales de nuestro país, salen con el mismo deficit en la lengua que estudian.
De geografía conocen hasta la esquina de su casa y poco más. De matemáticas... alguno para contar hasta veinte, tiene que sacarse los calcetines. Pero eso sí, sabe contar hasta veinte en 6 idiomas. Física, Química, Historia, Geometría... son royos patateros que no sirven para nada. Total con 4 suspendidas, pasamos de curso, que hay que bajar el procentaje de fracaso escolar.
Eso sí, por favor, no exijamos esfuerzo que en esas edades los cuerpos son muy débiles y le podemos crear un trauma con el que va a convivir toda su vida, y luego tendrá que ir al sicólogo, a contarle que tuvo una infancia infeliz y por eso está tirado debajo de un puente, liándose cigarrillos con colillas y algo más, que esta sociedad tiene la culpa de que el niño nos haya salido así de rebelde.
Completamente de acuerdo con Jardavi, el que quiera ir a la Universidad, que doble la espina y se gane un puesto que pagamos toda esa sociedad infecta que tiene la culpa de que la gente se eche a perder.
Y con respecto a la falta de autoridad de los profesores (que no maestros), quizás antes de echar la culpa a los padres, que sin duda, algunos tienen (o tenemos) gran parte, deberían mirar en su propio ombligo y acordarse de cuando empezaron a presentarse el primer día de clase a sus alumnos con un: "Hola, soy Javier, el nuevo profe de mates, y podeis tutearme". Qué diferencia con aquel: "Buenos días, señores (o señoritas, si la clase era de chicas), Soy Don Javier, su profersor de matemáticas para este curso". Claro, lo del coleguilla era mucho más enrollado y creaba complicidad con los alumnos. Peeeeero, no es lo mismo decirle a un tío de barba cerrada, en segundo curso de Ingenieria: Soy Javier y tutéame, si quieres, que soltárselo a un mocoso (o mocosa, seamos políticamente correctos) de 8 años, y pretender que comprenda que el principio de autoridad es totalmente diferente del tratamiento formal que se use. En gran parte, de esos polvos, vienen estos lodos.
Y si cuando la mayor ambición de muchos padres es que sus hijos sean cantantes o futbolistas, "porque ganan una pasta" e intimamente continúan: que me va a arreglar una vejez que te rilas, el expediente académico de sus hijos, amén de la educación en urbanidad, les trae al pairo. Lo importante es que el niño (o la niña, sigamos con la corrección) salga en la tele y se haga famoso (o famosa), da lo mismo que sea por darle patadas a una pelota que por acostarse con otro famoso de medio pelo que se estile en el momento. No tengo absolutamente nada en contra de los deportistas profesionales, ni de las personas que se dedican al entretenimiento de la Sociedad en las disciplinas artísticas, pero la formación en disciplinas técnicas es vital para el avance de la Humanidad, y de unos años a esta parte se ha perdido en categoría y sencillamente no mola, como dicen ahora.
Bueno, sin pretenderlo, me dejo un montón de cosas en el tintero, y aún así os he largado un ladrillo de los míos.
Perdonadme la extensión y vayan unas

como desagravio y agradecimiento por haber leído hasta aquí.