A mi me pasa como a ti, Polen, que me cuesta un mundo decir te quiero, salvo a mi Juanico

, no sé porqué.
No hace mucho tuve una pesadilla; soñé que mi madre se moría y me angustié muchísimo porque ya no la tenía para que me dijera como había que hacer el funeral, el entierro, la esquela y todos esos trámites complicados y dolorosos. Ella es siempre la que me da consejo para todo y en esa ocasión ya no estaba y me sentía perdida.
Entonces me angustié aún más porque me dí cuenta de que ya no le podría preguntar nunca nada más, ni sobre nuestra familia, ni sobre tantas cosas que sólo ella sabe y que ya no me podría transmitir.
Era tan real el sueño que creo que nunca he sufrido una angustia tan profunda, y al despertar continuaba igual, por muchas horas que pasaran, embargándome una sensación muy extraña.
A medio dia fui a comer a su casa y al verla sonriéndome desde su butaca no pude reprimirme; fue como un regalo del cielo que estuviera ahí, como simepre, y me acerqué para darle un abrazo muy fuerte y muy largo mientras le decía: "Mamá, te quiero mucho"
Ella se sintió feliz, a la vez que muy extrañada porque nunca había reaccionado así, pero no me atreví a contarle el motivo. Preferí callar y seguir abrazándola cada vez que nos encntramos, haciendo de ello un ritual cotidiano. Ahora me espera aún con más inquietud y alegría.
El día que me falte, al menos no me quedaré con la sensación de no haberle dado ese gusto.