La pasta todo lo puede,
todo lo puede la pasta,
y sin penar porque quede,
toda entera se la gasta.
Y así verás sin ninguna pena,
al Ordoño entregar su hermana,
para después de frugal cena,
con el sarraceno ir a la cama.
(Que por cierto, es adonde me voy yo ahora que mañana hay que madrugar).

