Hallábame consolando
a Calíope, en su pena
de ver, que una verbena
en otro hilo, rimando,
acabose en triste escena.
Cuando, para mi sorpresa,
un nuevo hilo abriose
invitándose a quien ose
a unirse a esta maravilla,
con todo y ripios, Sevilla.
Por comenzar a ripiar,
vayan estos por delante,
andorga llena, un desplante,
chicuelinas y gahoneras
y honor a las taberneras,
de este garito rampante.



Ya se que son unos ripios infames, pero observareis que he introducido no uno, si no tres encabalgamientos. Que se note que hay nivel.



Un saludo y
