Preso de ardiente ansiedad
Abdullahín se disfraza
espiará allí en la plaza
del centro de la ciudad.
Interrogará artesanos,
fingirá ser comerciante,
y escuchará así espectante
a primos, yernos y hermanos.
Don Pero no ha de escapar
a su afán estafador.
(Sale Abdullahín de la jaima, ufano)
Abderramán:
(se le saltan los lagrimones)
¡ Válgame Alá, qué pavor,
mi señor al disfrazar !
Abdullahín:
¿De qué te díes tdaidod?
¿otda vez con la dizita?
Abderramán:
No, mi amo, una chinita
que ...me da mucho escozor.
Desde chico, en el desierto
mis ojos colma la arena,
y tenga alegría o pena
lloro como un lobo tuerto.
Abdullahín:
Entoncez, Abdeddamán
fiel concejedo y amigo
¿el disfdaz pega conmigo?
¿no me deconocedán?
Abderramán:
Si no os viese salir
de esa jaima delatora
os tendría por señora
de Nador, o de Agadir.
Andullahín:
¡ ji,ji,ji, ya lo zabía !
ezte disfdaz ez la bomba
¿recueddaz al zalid en tromba
del mezón del bajo Guía?.
Puez la dopa yo cogí
al ama de la ezcaleda,
dicen que ez de Lagadteda
o de un zitio pod ahí.
Abderramán:
Por las barbas del Profeta,
por el sol de la mañana...
¡ Si va de lagarterana !
... está mal de la chaveta.
Abdullahín:
Abdeddamán... no mudmudes
que te eztaz jugando el cuello
tdaeme un caballo, un camello...
Abderramán:
Voy, mi señor. No lo dudes.
Vuelve con un camello algo perjudicado de kilometraje...
Abdullahín:
¿ Ezto que ez, pod Alá ?
¿ No tengo nada mejod?
Abderramán:
Es la crisis, mi señor,
el camello bastará.
Abdullahín:
Zi tu lo dicez, zedá
pedo no me fío un pelo
ezte camello eztá lelo,
tidado me dejadá.
Aunque zi lo mido bien
ezte camello ez asceta,
y camello, dopa y jeta
me ahoddadán el viaje en tden.
Pod la puedta deste burgo
he de entdad con el camello
que tdayendo ezte rezuello
padecedá de Estdasburgo.
(Se pone en marcha, finalmente satisfecho)
Buen tdabajo Abdeddamán
noz vedemoz a mi vuelta.
Abderramán:
(Saluda con la mano en el pecho desde lejos
y una amplia sonrisa profidén)
Tienes una tuerca suelta
y así te descubrirán...

Rog