Atarip, ánimo. No pares, sigue, sigue. Eres un buen guardián, y te lo agradecemos. Y las crestas están para eso, para irlas cortando. Poquito a poco, o de raiz.
Estoy seguro que, una vez pasados los primeros palos, los que todos hemos tenido, todos tenemos nuestro lugar en La aberna.
