Ves, eso si que me da pena: es lo unico,creo.
Tener que irme al otro barrio,que ya noto serenamente me va tocando, sin haber sentido de cerca la Havana vieja ni tocado la timbaleta en la Casa de la Trova de Santiago en Cuba..pero que de algo estoy seguro: no espere a hacerme viejo para ser excentrico