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Antiguo 30-10-2009, 17:16
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Tahleb Tahleb esta desconectado
Capitán pirata
 
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Predeterminado Re: Permitidme una confesión.

Es costumbre que hagamos un regalo de recuerdo a nuestros invitados cuando se marchan. Este año había encargado unos collares hechos con ramitas de coral y un medallón central con la silueta del barco en bajorrelieve; en el reverso había una inscripción que es una especie de divisa familiar que adoptó mi padre en su juventud: J’ose (que no significa “Pepe” sino “me atrevo”). En su elegante estuche azul, entregué uno a cada chica.

A Alexandra se le inundaron los ojos de lágrimas en cuanto abrió su estuche; Sarah se levantó para darme un beso sonoro a mí y un verdadero mordisco a mi hijo. Claire estrechó el regalo contra su pecho y nos dio un pequeño discurso que a punto estuvo de provocar la deshidratación total de Alexandra por vía lagrimal. Ese verano, nos dijo, sería el último contacto con la paz, la bondad y la belleza que tendría en muchos meses, ya que su futuro consistiría ahora en investigar el lado más oscuro del odio y la maldad del ser humano, para elaborar la parte de los sumarios que se le encargaran. Nunca, nunca olvidaría este verano.

Regresamos al muelle dando un paseo. Claire se colgó de mi brazo e inició un cuasi monólogo en el que recordó algunos de los buenos momentos que habíamos pasado y me dio una lección sobre el concepto de la propiedad y del usufructo según el derecho internacional, referido todo ello al delicado asunto del Lunar de Santa Clara. Dado que no era operativo nombrarme virrey ni gobernador a causa de la movilidad geográfica del dicho Lunar, y pareciéndole del todo injusto premiarme tan sólo con el privilegio del bautizo, había decidido otorgarme escritura de donación de la ‘nuda propiedad’ (lo he mirado, y se traduce así) y ella ostentaría el usufructo.

Hablaba con rapidez. Me pareció notar un ligero temblor en su voz. Apretaba de tal manera mi brazo que notaba cómo se me clavaban sus uñas. Tienes miedo ¿verdad? ¿Tienes miedo de hacerlo mal? No, lo haré muy bien y voy a ser la mejor. Tengo miedo a morir; tengo miedo del estercolero humano, del horror y del propio miedo; miedo de haberme equivocado al elegir y miedo de perder para siempre la inocencia.

Habíamos llegado, entretanto, al muelle y estábamos ya junto al barco. La abracé como para darle calor y no supe qué decirle. Ella se aferró a mí con fuerza, noté las esquinas del estuche azul en la espalda.

Pusimos especial cuidado en la articulación del idioma básico que nuestro tibio amor había empezado a hablar junto al trueno del agua que se desplomaba en Maesano, tan pocos días atrás, y que preveíamos que pasaría a ser una lengua extinta con el próximo amanecer. Con la cara pegada a mi hombro la oí decir, en francés casi perfecto, “Tu m’as tout donné. Prend maintenant. Prend!”
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Atlántida (04-11-2009), ventresca (30-10-2009), windi (01-11-2009)