Nuestro caso es patológico, tanto que casi da nombre al barco. Nuestros barcos se han llamado Avenc el Puma 32 y S'avenc el Bavaria 40. Y preguntaréis:
¿Que es un Avenc? Un Avenc es una sima, una cueva, un pozo sin fondo. Son esos agujeros que encontramos en las montañas mallorquinas a los que tiras una piedra y oyes caer sin fin: cling!, tack!, clock,
pon, pin...
Esas simas se vuelven mágicas en los cuentos populares, lo que le confiere al nombre algo de poesía.
Pero la parte más prosaica del nombre va por la acumulación. Parece increible lo que cabe en un barco. El dia de la partida de un crucero veraniego, con todo el equipaje y la comida sobre el pantalán siempre alguien pregunta: ¿Y todo esto va a caber ahí dentro? Y siempre, por arte de birli y birloque acaba cabiendo. Y al final alguien dice ¡Este barco es un pozo sin fondo!
Del dinero y si un barco es un pozo sin fondo mejor no hablar
Nuestro anterior barco era de un capitán de marina mercante con una capacidad de acumular "Porsiacas" alucinante. Consevamos un Radiogoniómetro de mesa, que claramente viene del puente de algún mercante, que encontamos estibado en la conejera de estribor. Muchos de sus porsiacas nos han sacado de Casiapuros... Así que somos acumuladores natos.
El último porsiaca que he comprado son unas luces de navegación de respeto. Ya he comprobado que las bombillas principales se funden... y llevo repuesto de bombillas
Porsiacas interesantes:
- Conectores de manguera para distintos clubs.
- Enchufes de 220 azules (en desuso)
- Fusibles de todo tipo tamaño y condición.
- Regletas, conectores y demás material eléctrico.
- Tornillería, tuercas, abrazaderas, arandelas etc.
- Cintas: americana, autoculcanizable, tefón, aislante.
- No hablo de herramientas ni de cabos cabitos, cordinos y demás.
No sigo que me llamáis trapero
