Leo en este hilo, a mi juicio, diversas cuestiones irrefutables.
La primera es que Navegar es sinónimo de libertad.
La segunda es que con vaselina entra mejor.
Siendo mas bien crucerista, opino que en esta sociedad cada vez más tutelada de los estados desarrollados, lo que podría exigirse es acreditar conocimientos en aras de la seguridad de terceros cuando se practica una actividad que entraña riesgo, ahora bien, exigir cursos (de dudosa garantía de resultados), impartidos por monopolios, a precios juzgados demasiado elevados por sus destinatarios, es como la famosa película de J.L. Berlanga, "la escopeta nacional" donde el avispado empresario "Canivell" trataba de imponer, por ley, el uso del portero electrónico (que el mismo fabricaba) en todo el país.
Quiero pensar que si la respuesta de los destinatarios (los que siempre pagan el pato) es organizada y unívoca, podrá obtenerse resultados, de lo contrario, a la farmacia a comprar más vaselina y a navegar con menos libertad.
unas caipirinhas de velho barreiro

