Re: Rincón literario
. . .
Pasó, pues, el tiempo, que no da respiro. Sin sentir se me ha pasado el tiempo todo de la vida. Corre y vuela la vida del hombre, menos breve que la del perro, pero así y todo ¡tan corta! Y cuando ya se acerca uno a esa edad caduca en que, como al pobre Barbián en sus postrimerías, sólo le resta ya esperar el término, tal vez acuden a ocupar su mente ociosa viejas memorias insignificantes y ridículas como esta historia mía del atracón goloso, para dejarle a uno con la incómoda sensación de haber permitido ingratamente que se desvanezca el pasado. Si se esfuerza uno entonces por atraparlo de nuevo y recuperarlo, comprobará con desolación que todos los testimonios se han perdido sin dejar huella. Ni tan siquiera se tiene idea de dónde habrá ido a parar aquella fotografía en que Barbián aparecía sentado junto a ese niño pequeñito que fui yo. ¡Me gustaría tanto haberla conservado, poder mirarla ahora!, pero.. ¿dónde habrá ido a parar? El perro Barbián era un ejemplar muy hermoso, con las orejas largas y peludas, y grandes manchas color canela oscuro sobre su piel blanca.
Dulces recuerdos del libro El jardín de las malicias de Francisco Ayala.
descansa en paz un hombre de letras.
|