Los pediré en la librería que me los traigan, no te preocupes.
Un consejo, si quieres a tus libros, tengan el valor económico que tengan, no los prestes. Presta los que no te importen. Yo presté unos que eran de mi abuelo, bastante antiguos, a un amigo y nunca más volvieron. Desaparecieron de su casa y él dijo que no sabía como. Sospechamos de un hermano muy especial que tenía, pero el caso es que los libros desaparecieron para siempre.

