Re: Cofrades Pesca-Sub
El viento sopló fuerte durante los días siguientes. Después llegó la calma, una calma, pesada, opresiva, en la que el termómetro alcanzó cincuenta y tres grados de máxima. Tras tres días de calor inaguantable, el viento fue ocupando paulatinamente su lugar y el calor se volvió más llevadero.
Cerca de la entrada del atolón estaba el pecio de un barco de ciento cincuenta metros,probablemente un carguero de la última guerra mundial donde se refugiaban miles de peces. Fue allí donde veinte meros pasaron a engrosar nuestra reserva de víveres de pescado, que una vez salado sería nuestra comida para los lugares donde no podríamos pescar.
[font='MS Serif'] Como la época de huracanes llegó a su fin, después de otra sesión de bailes, "Leis"(collares de conchas) y discursos sin fin con los que los indígenas nos obsequiaron, zarpamos hacia el Suroeste, hacia las islas Samoa.[/FONT
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