Ayyy Humberto!
Esta pregunta nos las hacemos en casa cada día.
Sobretodo después de haber catado lo de la "otra vida", la de la libertad de rumbo.
Creo que existen varios tipos de amarras: están las reales (o "realistas"), están las que te imponen... y las que tu mismo te inventas.
Están también los miedos de que se nutren nuestras sociedades occidentales: la inseguridad de cara al futuro se convierte en única creencia.
Está también el cumplimiento de tus responsabilidades y compromisos con la vida que has escogido y de cara a todos los que te rodean.
En todo caso... no es fácil decidirse.
