La primera vez que comí aguja, como se llama en Galicia, fué en Pontevedra, cerca de la Plaza Mayor, en una taberna de un vasco que creo que se llamaba el Txikito, no estoy seguro, pero este hombre te daba un tako con el vino, que consistía en un trozo de aguja en aceite con una tira de pimiento rojo y una anchoa, delicioso
