A mí, querido amigo, puedes pasarme por donde quieras, que ya sé que tu intención será siempre buena y que a mi llegada a puerto tras tu estela las cervezas estarán a su temperatura ideal.
¿Desvente? El día que una motora pasando por mi lado sea un problema, mejor me dedico a otra cosa.
Sería un curricán, seguro.