Re: Que Tristeza De Salon....
Hola
En otro hilo (“Manual de uso del Salón Náutico”), comenté mi impresión sobre el Salón de este año, y algún conformista me dio un capón por opinar, llegando a decir que “no se podía decir” lo que yo decía. No podía decir, concretamente, que el stand de Anavre era una isla tropical de paz en aquel lugar.
Arriesgándome que el zorro justiciero y velador me de otro capón, añadiré a aquella impresión general, otra comercial.
Buscando un auxiliar para mi bañera, me dirigí a Zodiac, que parece que es una firma solvente en el mundo. Pedí un bote que no tuviera que matricular, esto es, menor de 2,5 metros de eslora. Insistí en eso. El comercial, tras aburrirme mirando hojas y hojas, al fin me elaboró una oferta económica. Nos pusimos a detallar sobre ella, hasta que me di cuenta que me estaba colando un bote de 2,6 metros. Le dije “¡Esto lo tengo que matricular!”, y entonces, como un niño pillado haciendo una trastada, me contestó “Es que no tenemos en el catálogo embarcaciones de 2,5 metros de eslora”. Codial, como siempre, zanjé el trato.
Me fui a su vecino físico, Duarri, que me pareció otra firma solvente. Una vez encontré el modelo que buscaba, le pregunté al cormercial si los portes eran a su cargo. Me racaneó mucho y al fin, haciéndome un favor y porque vivía cerca, se avino a hacerse cargo de los portes en caso de compra. Luego, al leer con detalle los folletos, vi que los portes estaban incluidos para todo el territorio nacional. Ante semejante estrategia comercial, me planteé si los descuentos del Salón eran sobre una tarifa real o sobre una tarifa especial más alta, preparada para el Salón Náutico. Todo es posible cuando se cree que el cliente, siempre es estúpido.
No compré nada. Un buen día me pasaré por una empresa de verdad y me comparé el auxiliar.
Un privado para el cabo de vara: Tengo las tarjetas de los comerciales, si dudas, antes de darme el capón, permíteme la oportunidad de darte los nombres para que los contrastes.
Veo que para lo que realmente sirve ya el Salón Náutico Internacional de Barcelona, es como lugar de encuentro de amiguetes, por un lado, y lugar de relax para los de la banda. Mucho ruido para tan pocas nueces. Sugiero que para ese cometido, se transforme en el futuro en una gran carpa bajo la que consumir cervezas y rones con fondo de habaneras, al modo de la Oktoberfest, pero con buen royito.
¡Ah!, por cierto, el stand de Anavre era un remanso de cordialidad, en fin, una isla tropical, en aquel conjunto de buenos, regulares y malos.
Un saludo
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