Que no se diga, aunque ya lo conté
Mis primera semana santa con titulín y motora, barra de Isla Cristina y chiringuito chulo (donde ahora está el náutico de Isla Canela), mi primer arroz "nadando" y no "rodando"
La barca bien amarradita a unas ferrallas, un metrillo de cabo y un millón de nudos a cada lado para que aquello no se menease mucho, sobremesa, copillas.... y una pleamar de dos metros que "no estaba en el prospecto"
La barca "haciendo el pino" con la cola a tres palmos del agua, un madrileño algo "sulfatado" tirándose al agua una y otra vez para deshacer nudos .. y nudos, y ese día debía haber un congreso de pescadores de caña allí delante a los que alegré la tarde.
Pensé que ya no se podría hacer más el ridículo náutico. El tiempo me demostraría lo equivocado que estaba
