Pues a nosotros en el Piku nos ha pasado de todo también, pero quizas la mas peligrosa para mi integridad fué cuando fuimos a Llanes y abarloamos a dos pesqueros casi en la bocana, detras de la Salvamar. Despues de hacer alpinismo por los dos pesqueros y por el muelle que estaba a casi 3 metros, me dice Nieves que ella no se baja hasta que entre el ultimo pesquero en puerto. Como faltaban dos, decidimos esperar y sorpresa el primero y penultimo pesquero que faltaba le quitábamos el sitio. El patrón muy amablemente me dice que si me puedo quitar de su sitio y que no me preocupe de las amarras que dos de sus marineros me ayudan y además me indica un sito al final del puerto al lado del tractor mas grande y mas nuevo que había. Me indica que lo ponga de popa, por lo que tendré que. Me dirijo hacia alli muy despacio y cuando ya estando muy cerca de los barcos que estan amarrados pongo el timón a babor para poner la proa mirando hacia la bocana. La cosa va bien pues lo hacemos despacio, en el puerto nos están viendo cien millones de personas, algunas con camaras de fotos, otros con camaras de video y yo haciendo la maniobra despacio, pero bien y es cuando una barquita de madera de unos dos metros que estaba amarrada, se pone en el camino de mi popa y el Piku empieza a dirigirse hacie el tractor nuevecito y deja de hacerme caso. Intento parar danto atras, pero no me da tiempo y aunque despacio toco el tractor unos centímetros y segundos despues la popa queda libre y puedo seguir mi camino sin daños visibles. Ya tranquilamente doy atras y los marineros del pesquero me ayudan a amarrar. Les ofrezo unas botellas de vino que llevo para estos casos y es cuando viene un señor con una chaqueta azul cruzada y con una voz profunda me dice: "Me han dicho que han embestido a mi barco". Yo me quedé de piedra pues tenía pinta de ser alguien importante en Llanes, asi que le invité a subir a bordo y ver si le había hecho algún desperfecto, por supuesto hablandole de usted y con mucho respeto. El susodicho armador vio que no tenía daños su barco y se despreocupo del asunto y fue cuando me contó que "la mierda de barca de madera", con la que había provocado mi mala maniobra, le había hecho un agujero en su popa el día que lo estrenó y que cuando alguien le decía que le habían hecho algo en su barco iba como un tranvía a por el patrón malechor que se atrevía a tocar su barco.
Después de esto Nieves se ha negado rotundamente en volver a Llanes. Yo no entraría tampoco y menos colocarme al lado del tractor de marras
Saludos
Rafa