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Hermano de la costa
 
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Predeterminado Re: Relatos de travesías, Por la costa de Bretaña

Día 16 – 06 – 02
El tiempo pasa y el nuestro es efímero, después de cuatro días en la bahía de Quiberón, abandonamos este lugar de incomparable encanto, no sin la firme promesa de que volveremos pronto a surcar las aguas del paraíso de los navegantes, en el mismísimo Mar Cantábrico.
Salimos de La Trinité sur Mer a primera hora de la tarde, sin importarnos demasiado la marea, Hacemos rumbo SSW, hacia el extremo sur de la península de Quiberón. El viento de F3 del mismo morro, avanzamos a motor y por la proa vemos la regata de veleros clásicos.
A lo lejos enseguida reconocemos el casco rojo, aparejado en queche, del mítico Joshua, compañero inseparable del desaparecido navegante Bernard Moitessier, al que todos los aficionados a la aventura náutica hemos seguido a través de sus libros.
Continuamos rumbo a dejar por estribor los arrecifes de La Teignouse y enfilar el paso del mismo nombre, entre innumerables bajos. Acometer este pasillo con mala mar, sería jugar a la ruleta rusa.
Pero hoy la mar es bella, el sol se deja ver y el ambiente náutico es fenomenal, no menos de ciento veinte veleros hemos contado en un radio de unas 5 millas, inaudito en nuestras latitudes.
En poco mas de 3 horas y media nos disponemos a entrar en el puerto de Le Palais en la Belle Ile (Isla Bonita), como es sábado ya tenemos algunos problemas de amarre, pero nos hacemos un hueco entre dos barcos, amarrando por proa a una boya y por popa al muelle.


Vamos de sorpresa en sorpresa, Le Palais es lo que su mismo nombre indica, un palacio, verdaderamente asombrados estamos, es como haber entrado en un puerto del siglo XVIII, desembarcamos en la Zodiac y la visita a Le Palais es de las que no se olvidan, calles y edificios al más puro estilo bretón antiguo, casas perfectamente conservados, presidido todo, por la imponente fortaleza de amenazantes casamatas, donde otrora los cañones hacían guardia defensiva del abrigado puerto, es como haber penetrado en un decorado de alguna película de piratas.

Día 17 – 06 – 02
Otra mañana que amanece generosa, aunque poco después las nubes hacen su aparición, sin embargo a lo largo del día el Sol se ha impuesto y hemos disfrutado de él con alegría.
Estoy muy contento por que Aitor y yo nos entendemos perfectamente, hemos conectado de maravilla. Cuando le invité al crucero, tenía mis dudas ya que le conocía muy poco siendo el más reservado de la novel tripulación, que recientemente había formado
Salimos de Le Palais a las 10 h, con viento de SSW de F3, en primer lugar seguimos la costa de Belle Ile y recalamos en Sauzon, para echar un vistazo al puertecillo, enseguida continuamos rumbo NNW, hacia la isla de Groix.
Navegamos con spi poco tiempo, por que la brisa afloja y la marejada hace que de muchos bandazos, continuamos con génova atangonado a orejas de burro y más tarde a motor, cuando Eolo se ha cansado.
Hoy estamos de enhorabuena, hemos estrenado la caña, pues por fin hemos pillado una mísera aguja despistada y que rápidamente ha pasado a la cocina.
Llegados a isla de Groix, fondeamos para preparar la comida, en una playa que nos ha parecido interesante, para a continuación entrar en Port Tudy, su única población, amarrando por libre a boyas por proa y popa.
Este pequeño pueblecito turístico a 5 millas de Lorient es tambien, sencillamente encantador, cuando el último ferry se ha llevado a los turistas de visita diaria. Después del obligado paseito y cerveza en terraza portuaria, pasamos una buena parte de la tarde en el Agon, disfrutando cada uno su particular buen momento.

Día 18 – 06 – 02
Hay un dicho marinero, “cuando algo puede romperse, en la mar se rompe” y eso es lo que ha ocurrido con la purga del pre-filtro del gasoil en el motor. Dos horas nos ha llevado desmontar el sistema y fabricar una nueva purga, eso si, por ahí no volverá a fallar.
Salimos de la isla de Groix sin apenas conocerla, ni tan siquiera, como más tarde nos hemos enterado, la famosa taberna en la que todos los navegantes recalan a tomar una cerveza, algo así como el local de Peter en Las Azores .
La falta de viento es total, pero el tiempo excelente, hacemos la travesía de 5 millas sin molestarnos en izar la mayor. La entrada en Lorient con mucho tráfico de veleros y ferrys, por el bien señalizado canal, llegamos al náutico de Kernevel para visitarlo y echamos un vistazo a la base del desafío Copa America, que el sindicato francés Areva, tiene en las cercanías, junto a los todavía en muy buen estado bunkers donde los alemanes tenían su más importante base de submarinos del Atlantico.


Retrocedemos hacia la salida de la bahía, entrando en el pequeño náutico de Port Luis donde vamos a recoger nuestra nueva tripulante, Amaya.
En el pantalán hemos conocido a una pareja de navegantes franceses, Pierre y Helena, que con su barco, el Caracolito, de 27 pies, tienen intención de ir a La Coruña. Mañana hemos quedado con ellos en Las Glenans.
Por la tarde hacemos una visita a la ciudadela, importante bastión defensivo de la bahía de Lorient, ahora reconvertido en un interesante museo.
A última hora de la tarde llega Amaya, cena, paseo y a dormir que mañana tenemos un destino interesante, Las Glenans.

Día 19 – 06 – 02
A primera hora, aprovechando el coche de Amaya, hacemos una buena compra de suministros en un hipermercado.
Salimos de Port Luis, con sol radiante y un viento de F4 del W, lástima que sea en la dirección a la que vamos. Navegamos a vela haciendo bordos,

disfrutando de la ceñida las dos primeras horas, pero el tiempo apremia y la marea para poder ingresar al fondeadero de Glenans no perdona, así que recogemos génova y hacemos rumbo directo a motor, un poco incomodo por la marejada, corta, que el viento origina al subir a F5.
Arribamos al archipielago por el Este, bordeamos la isla Penfret por la parte norte, ajusto las enfilaciones, bien indicadas en el derrotero, para llegar al fondeadero de La Chambre en la isla de San Nicolás. Con la marea a media altura, entro despacio, con sondas de metro y medio bajo la quilla, para recorrer la milla donde se encuentran las boyas de amarre, no podíamos habernos retrasado mucho más, el fondo tan cercano y limpio, acojona un poco, pero según el derrotero no hay obstáculos.

Una vez bien sujetos a la boya, es la hora de contemplar la belleza del entorno, un sin fin de pequeños islotes de rocas y arena blanquísima, que apenas levantan en par de metros por encima de la superficie calmada de las aguas.

Desembarcamos y nos acercamos al pequeño núcleo urbano, en torno al embarcadero, donde en los meses de verano, hacen sus prácticas los alumnos de la famosa escuela de Glenans.
A última hora el Caracolito ha fondeado a nuestro lado, con una sobremesa los cinco a bordo del Agon, hacemos planes para el día siguiente realizar una excursión conjunta, entre los islotes. Con una copita de pacharán damos por terminada la jornada.

Día 20 – 06 – 02
Nuevo día sin nubes, el espectáculo sublime, con los primeros rayos solares realzando los matices azulados de estas someras aguas, tranquilas como las de un estanque.
Con la neumática recorro solo los alrededores de la isla Cigogne, con su pétrea fortaleza en el centro, antigua prisión, para inspeccionar un par de bajos a flor de agua y situarlos con precisión cuando más tarde atravesemos el paso.
A las 11h cuando faltan poco menos de 2 horas para la pleamar, salimos, el Caracolito abriendo camino, yo atento a la sonda y al derrotero en el que se reflejan con precisión los roquedales que vamos dejando por babor y estribor.
Recalamos un momento en una pequeña cala al W de la isla de Loc´h, la más grande del archipiélago, fascinante, aunque solo con cabida para dos barcos, continuamos por el S hasta la isla Penfret donde fondeamos definitivamente, un baño en las cristalinas aguas, a pesar de los 17º, es de obligado cumplimiento, para después degustar una paella en tan paradisiaco entorno.
La despedida de Pierre y Helena es bastante emotiva, seguiremos en contacto con estos buenos amigos, para contarnos nuestras respectivas aventuras náuticas.

Levamos el ancla, abrimos velas y con un viento de 14 nudos, hacemos un través hacia Concarneau, de los que no se olvidan, a lo lejos vemos pasar como una exalación, un trimarán con la Publicidad de Bonduelle .
Entramos por el canal, como siempre bien balizado y amarramos en el náutico al pie de la Vieja Cité amurallada, formalizamos la entrada como siempre, rápidamente y a precios módicos, también aquí se aprecia un gran ambiente de vela.

Más tarde un paseo por sus cuidadas calles, lo rematamos con cena y animada conversación en uno de sus muchos restaurantes.
Amaya se ha quemado un poco la cara, por haber estado bastante tiempo expuesta al sol sin protección


Día 21 – 06 – 02
Día generosamente soleado de nuevo, ¿quien decía del mal tiempo en la Bretaña?, unas compras y salimos de Concarneau a midi, como dicen los franceses, navegamos con el viento en el morro las tres millas hasta virar los bajos de Mousterin y enfilar hacia Benodet a todo trapo.
Entramos en la bonita ría del Odet, por el canal bien balizado y flanqueado por infinidad de barcos fondeados a babor y estribor, amarramos en el pantalán de visitantes en la marina mas al fondo, junto al gran puente que cruza la ría, casualmente próximos a otro famoso de la saga Pen-Duick, el segundo.
Solo hemos parado una hora para comer y deleitarnos con otro bonito rincón de la costa Bretona.
A la salida, con las prisas de aprovechar un corto espacio para izar la mayor y salir a vela, hemos cometido el error de meter la driza en el palo, por consiguiente, elegir una boya libre, amarrarnos a ella, subir a lo mas alto del mástil y devolver la driza al lugar del que no debiera haberla sacado. Total 15 minutos de retraso en la salida.
Ya en mar abierto, navegamos a un descuartelar, mano a mano con un bonito Swuan 40, durante unas millas. Nosotros vamos en ruta al puerto de Guilvinec, la navegación de aproximación no plantea problemas, pero las últimas tres millas, viniendo de Benodet, no tienen señalización varias de las rocas a flor de agua y es necesario extremar las precauciones con posiciones de GPS constantemente.
El puerto es exclusivamente pesquero, al fondo unos pocos barcos pequeños amarrados a boyas, nos disponemos abarloar al más grande que vemos, cuando un pescador, nos indica que amarremos a un pantalán que ellos tienen para sus faenas, cosa que agradecemos sinceramente.

Día 22 – 06 – 02
Salimos de Guilvinec temprano, tenemos 25 millas hasta el paso de Raz, pretendemos cruzarlo con un mínimo de dos horas antes de la pleamar, la corriente en la zona es considerable y deseamos aprovecharla, el viento de SW de F4 nos es favorable, descuartelar hasta Punta Penmarc´h, donde se alza imponente uno de los faros míticos de Bretaña, El Eckmühl.
Desde el cabo el viento por la aleta, izamos spi, volamos hacia el paso, dos horas mas tarde sube a F5 y arriamos el spi, no es cuestión de forzarlo, aún así seguimos muy rápidos, el Agón viento en popa es una máquina.
En poco menos de 4 horas estamos en el paso Raz, donde se encuentra otro de los faros míticos, el de La Vieille y junto a el La Platte un pequeño torreón baliza señalando un arrecife en medio del paso.

El viento, la corriente de más de dos nudos y el rebote de la marejada en la cercana costa, hace del estrecho, un hervidero de olas cruzadas y eso que unas millas atrás estábamos navegando con marejadilla, seguimos sin variar el rumbo para trasluchar dos millas más adelante y de paso contemplar de cerca el tercero de los importantes en la zona, el faro de Tevennec.
Hemos sobrepasado el paralelo 48º, más de 5º desde Bilbao.
El viento sigue subiendo hasta 25 nudos, pero ya dentro de la bahía de Douarnenez la navegación es muy agradable, siempre con el viento por la aleta, aunque ahora por estribor.
Recalamos en el puerto de Morgaz en la parte más norte de este profundo y protegido golfo, la entrada sin ningún problema y el náutico pequeño pero bien acondicionado.
Recapitulando las 6 horas y media que nos han llevado las 42 millas navegadas hoy, puedo asegurar haber vivido, por el entorno geográfico, el viento y la bondad de la mar, una de las singladuras más apasionantes que recuerdo, los tres estamos felices.

Día 23 – 06 – 02
Hoy es el día para la llegada de la nueva tripulación, con ellos hemos quedado en el puerto de Douarnenez, del que solo distan 10 millas, desde donde nos encontramos. La travesía es una línea recta, así que la vamos a aprovechar para intentar pescar algo.
Con una brisa de 10 nudos del W, aparejamos el Agon con solo el génova y parcialmente enrollado, para no pasar de los tres nudos hacemos rumbo SE.
Ante la expectación de las primeras millas, por un suculento pescado, damos paso, poco después, a la decepción y más tarde, animamos la aburrida travesía, rememorando viejas canciones que entonamos a trío.

Douarnenez tiene fama por la organización de Pavois de barcos clásicos, de los que por estas aguas abundan y por su museo de viejos barcos.
Pasadas las 22h llegan Joaquín, Roberto y Enrique, mientras cenamos a bordo, nos faltan palabras para explicarles resumidamente, las experiencias vividas estos días.

Continurá... mañana el final del crucero, pero no en Bretaña
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Las navegaciones del Bahia de las Islas en el canal Youtube bahialasislas1
Instagram bahialasislas
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