De una hermosísima isla en el Pacífico Central apenas explotada por el turismo de arenas blancas y la mar verde esmeralda que la rodea entera; inusualmente seca pero muy aprovechada para inmensos campos de golf y vegetación muy conservada que hace que te reconcilies con la humanidad un momento a solas.
Puedes recorrerla sin fatigas y navegar sin cansarte de ver que hay algo entero en la naturaleza.
Pero después de aquello me entero que pertenece por entero al señor Gates en un capricho de casarse en ella.
Ahora me cuentan que se está urbanizando sin mirar atrás y no me lo quiero creer.
Es como un sueño roto.
Saluti.
