Yo iba a frivolizar con el tema, pero no lo haré aun a riesgo de que Atlántida se piense que me he cambiado de acera.
En una época como ésta (y tú lo sabes, joé, no sé para qué me haces hablar), tienes que volcarte en cuanto a cariño hacia ella.
Ese simple hecho le ayudará a discernir, que la decisión es suya. Ten en cuenta que, para tomarla, va a echar mano de todo lo que le habéis inculcado desde pequeñita. Por tanto, tranquilo.
Oye, pero te has preguntado: ¿y si al novio de tu hija no le gustas tú?

No. Eso es imposible. ¡¡Qué tontería!!