Pues yo no tengo tan arraigado el mito, no le leí tanto, pero sí algunas ideas que me sorprendieron. El manual de maniobra de Tabarly cayó en mis manos de adolescente. Y con él aprendí que un barco no es algo inmutable, que podemos adaptarlo a nuestras necesidades y mejorar y facilitar la navegación. Me sorprendió ver que allí estaban adelantos que yo creía modernos, como el calcetín o el enrollador. Pero sobre todo me sorprendió que se trate la maniobra como algo abierto, dispuesto a mejorarse, a modificarse.
Su desaparición es una más de una larga lista que nos conciencian sobre como actuar en el mar y con la tripulación.
Me sorprende que los tripulantes no supieran donde estaban las bengalas. Que buena idea es hacer una reunión de seguridad antes de cada travesía. Contar a los tripulantes donde están los elementos de seguridad, y que hacer en caso de...
Que buena idea es que cada tripulante lleve consigo una luz personal. Una barra de luz química servirá... La diferencia entre llevar una luz o no llevarla...
Que buena idea es llevar arnés por las noches.
Por suerte, construimos nuestra experiencia sobre las experiencias pasadas. El mito es bello, y sus enseñanzas útiles.
Por los mitos, y lo que nos enseñan.


