Vale, pues yo también voy a dar mi versión: En mi caso el asunto fue ¿Y si no me gusta la novia de mi hijo?

pues aguartar, aguantar y sobre todo, NO decir nada................ Incluso me preguntó si a mí me gustaba ella

y con el estómago encogido le contesté que a mi no me tenía que gustar, que era cosa de él, pero no os podéis imaginar como estábamos toda la familia y amigos.......

El tiempo ha puesto las cosas en su sitio, y gracias a Dios lo dejaron, pasó el tiempo y.......... acaba de casarse con un encanto de chica


y les veo felices a los dos, mientras que yo estoy encantada
Pero que mal lo pasamos todos!!!!!!!!

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La vida es como un viaje por el mar:
hay días de calma y días de borrasca.
Lo importante es ser buen capitán
de nuestro barco.
Jacinto Benavente