Ya, claro, pero es que yo, con tal de llamar la atención,
soy capaz de todo...


Algún día te contaré en privado una persecución de la que fui objeto
por parte de una patrulla de la Guardia Civil atravesando un casco urbano.
Durante unos minutos fuimos tres Sanglas en apuros, pero no tuvieron "eso" de pillarme.
Al final acabamos compartiendo unas cervezas y literalmente "meados" de risa.