Mis hijas me preguntan por el barco más que por mi salud. Averiado hija, averiado. Pero ya me ha llamado el mecanico...
Cierto que a la hora de navegar la implicación no es la misma, las dos disfrutan navegando, la mayor(18) porque me ve feliz y pone su interés en aprender, yo creo que por complacerme y la pequeña (12) empieza bien, timón en mano y los ojos en las velas pero enseguida propone remolque, fondeo, baño o delfines, en definitiva jugar, es la edad.
Espero que un día encuentren esa sensación espiritual que me enamoró, a los 10 u 11 años. Esa ensoñación que me separa de todo lo terrenal. Un día que la mar se mete en tus venas y ya no puedes respirar sin él.
Ofuuuuuuuuuuuuuu que poetico me puse.
Alahhh rondazo (de ron) pa todos.
