Apreciada cofrade Crimilda,
No he podido ceder a la tentación, de nombrar al capitan de navio D. Pedro Mesia de la Cerda, que además de participar en la batalla de cabo San Vicente a las ordenes de "tu Rodrigo", participó también en una de las gestas que más ha conmovido a los aficionados a la Historia Naval. Me refiero a la gesta de la nave "el Glorioso", tan bien narrada por Agustin Ramon Rodriguez Gonzalez, en su libro "Victorias por mar de los españoles", libro que recomiendo a todos, aunque sea solo por aquello de conocer lo que muchas veces se silencia. Para los que no tengan el libro o no lo puedan leer, transfiero solamente un resumen de la gesta del Glorioso de 1747, con la intención confesa de que Crimilda, nos ilustre si es posible con algun comentario suyo y por supuesto con alguna ilustración.
"Vaya por delante que el buque protagonista, un navio español del siglo XVIII, no era en modo alguno un auténtico leviatan , sino un simple y común navio de 70 cañones, botado en la Habana en 1740 con otro nombre o advocación: Nuestra Sra. de Belén. Era como buena parte de los navios españoles de aquel siglo, y, más los basados en el sistema de Gaztañeta, un buque robusto y marinero, algo más grande y con más dotación que sus homólogos ingleses del mismo porte, buena plataforma de tiro para sus cañones de 24, 18 y 8 libras, algo más lento a la vela y menos maniobrero que sus homólogos ingleses o franceses, pero tal vez con mayor resistencia estructural. .....
La misión del Glorioso, que habia zarpado de su base habanera en la primavera de aque año, era conducir a España un tesoro de cuatro millones de pesos duros en plata almodenada.
Tras una travesía sin incidentes de mención, el Glorioso llegó el 25 de julio a la vista de la isla Flores, en las Azores portuguesas.
Al poco se avistaron multitud de velas que resultaron ser de un convoy inglés, protegido por tres buques de guerra, ante lo que el español, cuya misión fundamental era conseguir que su importante carga llegara a su destino, forzó vela para distanciarse.
El jefe del convoy inglés "Crooksanks", con un navio de 60 cañones (el Warwick) y una fragata de 40 (La Lark), forzaron la vela dispuestos a dar caza y a apresar a aquel solitario navio español.
...Era ya noche cerrada, pero con tanta luz lunar que los enemigos podían divisarse y dispararse mutuamente casi como si fuera de dia. A las pocas andanadas la Lark quedo seriamente averiada en casco y arboladura y debió retirarse del combate en situación tan comprometida que no tardó en hundirse.
De nuevo se reanudó el combate a eso de las dos de la madrugada, con el Warwick, pero el fuego español fue tal que, hora y media después el inglés habia perdido su palo mayor y su mastelero de trinquete, y desmantelado por completo decidió batirse en retirada. El Glorioso por su parte también habia sufrido daños y bajas, aunque mucho menores, y bien pudo haber rematado a su enemigo, pero su misión fundamental era poner a salvo la plata, por lo que continuó su navegación."...
Este combate del "Glorioso", habilmente capitaneado por el cordobés D. Pedro Mesia de la Cerda, fue el primero de 3, antes de poder cumplir su misión y por su interés y con permiso de Crimilda, lo seguiré explicando, para darle tiempo a seguir con el hilo.
Por el Glorioso

