Al hilo de esta cabra, me ha venido a la cabeza una anécdota muy antigua de un cabrero autóctono.
Pastando su rebaño, unos urbanitas paseando y mirando detenidamente a las cabritas, hasta que no pueden más y le preguntan:
- Oiga buen hombre, ¿qué les hace usted a las cabras, que van todas riéndose?
- Yaveusté, questaban muserias y lesecortao el labio darriba.
