En invierno, hace frio.
En verano, el mejor indicador de como está de relajado el tema son mis piés. A la mínima me pongo zapatos. Cuando voy con tripusoles suelo pedirles que me los alcancen. Suele servir como toque de atención. Incluso alguno se da por aludido y se pone los suyos... aunque eso sucede rara vez.
Todos los años veo caer algunas lágimas calladas por el dolor de un golpetazo digital en cubierta. Todos los años repito lo midmo, con el mismo resultado. Pero es que soy el patrón no su madre. Y no aprenden oiga, no aprenden. De hecho aprender no aprendo ni yo. Todos los años derramo yo también alguna lagrimilla. Y como duele. Y que duros están los herrajes de cubierta.
Un tema eterno...

