Mi hija Lula lo bautizó despues del Salón del 88, ocho viajes a Barcelona me costó el parto y al final salió "de durse"... pero para eso estan los divorcios,

para dejarte como los huracanes, sin piso, sin barco, sin sueldo...sin ... sin ... sin ...
Pero bueno, seguimos navegando... en la vida y en la mar. Lastima que Yolanda y Fernando no hayan tenido la misma suerte con el 40.
