
Pues a nosotros, y a los tres siguientes (CHUTULUY y dos más) hacia tierra, nos ha levantado el muerto, o la cadena o lo que haya y hoy me he encontrado al PICÓN suelto de proa y con las amarras flácidas y colgando. Y la suerte es que he pasado hoy, que no pensaba. He fondeado con un ancla y he amarrado al vecino, como he podido.
Mañana veremos.
