
20-12-2009, 23:39
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Hermano de la costa
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Re: Tertulia de pesca y una copa ¿cual?
Ramnagar es una ciudad horrible, con la humedad que desprende el Ganges la convierten en un lugar insano. El Hotel Infinity Corbett debe ser el único lugar en esta ciudad habitable para los occidentales. El único motivo que te puede llevar hasta allí es bajar por el río hasta Manikarnika Gath en Varanasi y llegar al amanecer. Podrá uno preguntarse que se puede encontrar allí, pero no existe una respuesta, tan solo se debe saber que si hay un lugar donde se pierde totalmente el contacto con la realidad en el mundo, este lugar está en Varanasi.
Antes de la cena ya teníamos resuelto el barco para bajar por el río, dos barqueros y dos auxiliares que se encargan de tirar con unas sogas desde la orilla en las zonas donde los remolinos son más fuertes. Al cenar decidimos tomar una copa antes de retirarnos a descansar, cosa poco menos que imposible dada la enorme excitación que teníamos. El bar del Corbett está decorado al estilo inglés, sillones en madera tapizados en piel verde y tachuelas, su camarero, Arundhati William II, que siempre terminaba las frases con “yes sir” nos acompañó durante las primeras copas aconsejándonos sobre la forma de realizar el viaje del día siguiente y avisándonos de lo “duro” que emocionalmente podría ser para nosotros. Tras varias pintas de cerveza local nos marchamos a dormir, la hora de partida era a las 4,00 de la mañana.
El barco bajó ayudado por la suave corriente atravesando el río hacia los Gaths donde la gente hacía sus abluciones, las primeras piras funerarias cortan la respiración y la fiesta de la sacralidad del sitio contagian a cualquiera, los cadáveres son transportados en coches sobre la baca, y los de bebés se depositan directamente en el río, la explosión de sensaciones abren una puerta a los sentidos que no se puede definir.
En seis horas habíamos acabado de recorrer los más importantes Gaths, al llegar al final del recorrido alquilamos un coche para volver al hotel.
Nada más entrar nos dirigimos al bar, inmediatamente Arundhati salió a recibirnos, recuerdo perfectamente su rostro de complacencia al decirnos “I can help you sir”, puso dos dedos de Magellán Gin, una rodaja de pepino una cáscara de lima y clavó su pequeño abridor-punzón en la chapa de una tónica india Fever Tree, volcándola a presión contra el fondo de la copa. Inmediatamente nos dio las copas y dijo “beban esto, es lo único que puede cerrar la puerta al cielo que acaban de abrir”.
No volví nunca a Varanasi, pero cada vez que bebo un gintonic quiero que me lo preparen así, porque aquella puerta no se debe abrir y cerrar sin consideración.

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