Pue eso, que el sábado tuvimos el campeonato:
64 participantes de los cuales 7-8 eran componentes del equipo español. También participó la hija del recordado José Montero, Amaia Montero (la cantante).
Poca pesca (165,504 kgs. en total). El dicho de que "con el francés ni un pájaro ni un pes", volvió a cumplirse y se pescó muy poco, comparándolo con lo que se suele pescar habitualmente.
Hice un 3º y un 2º puestos en las respectivas mangas y quedé en el puesto 33º. Tuve como competidores al actual campeón de Euskadi y al expresidente de la federación Guipuzcoana de pesca, además de un compañero de sociedad, así que la jornada transcurrió de lo más amena, ya que conocía a todos.
En cuanto a pesca destacar la pieza mayor: un pargo/hurta de 2,164 kg. del que espero poner alguna foto (de móvil) en cuanto las descargue y una merluza de casi un kg., pescada en el barco en el que pescaba yo.

Luego ya me enteré de que todos los años salen algunas a tan poca profundidad (75 mts. aprox.)
Como he dicho fueron dos magas de 2 horas. La primera fué en la zona de las burriotas a unos 75 mts. de profundidad y la segunda fué enfrente de la virgen a unos 50 mts.
Como siempre el Club Náutico de Hondarribia

bordando la organización y además tuvo el detalle de magnífico anfitrión de obsequiarnos con unos pinchos de txistorra, además de vino y sidra, mientras esperábamos el pesaje.
¿Qué se hizo con el pescado?
Pues no se desaprovecha ni se tira. Ya que tuve oportunidad de hablar con el anterior presidente de la federación de Guipuzcoa, le pregunté directamente y luego en tierra también les pregunté a los jueces que realizaban el pesaje.
Parece ser que la organización del campeonato tiene la potestad de decidir que se hace con el pescado. Otros años, dependiendo de la cantidad y calidad del pescado ha ido a parar a las monjas de Hondarribia. Cuando éstas han quedado hartas en algún campeonato de túnidos, el pescado se subastó en la lonja de Hondarribia y el dinero se les dió a las monjas. (Esta opción les gustó mucho más). Otras veces se ha repartido el pescado entre los participantes, otras parte del pescado se ha usado como ingrediente de sopas y pasteles de pescado en comidas y cenas en el Club y en alguna ocasión se ha llegado hasta a regalarlo a los transeuntes. Me aseguraron de que se hacía "de todo" antes que tirar el pescado.

En esta ocasión tuve oportunidad de ver como se separaban unas cuantas cabras, julias y alguna faneca para preparar una sopa de pescado que creo se cenaría esa misma noche. Del resto... ya no le seguí el rastro...