Re: Digno de leer.
"Compa"...,asi se titula este escrito de Luis Sepulveda
Palabra jugosa y seca al mismo tiempo, palabra dura y tierna que viene de compadre o compañero, la repito cuando la soledad acecha, y ella me devuelve a todos los compas que tengo en Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, y especialmente a uno que vive en Caleta Chica, cerca de Talcahuano, en el frio Sur de chile.
En 1968 bautizamos a su unico hijo con agua de mar porque nacio junto al Pacifico.Como padrino le obsequie con las suaves pieles de oveja que entibiaron su cuna, y durante la fiesta devoramos los mariscos que ofrecia mi comadre, celebrando con mucho vino la complicidad que nacia al calor de tratarnos de compa.
Mi compa siempre fue hombre de pocas palabras.Muchas veces llegue a su casa, la unica rodeada de macetas con geranios, y aunque hubieran pasado varios meses sin vernos, su saludo era:¿Que quieres comer compa?.Y mi respuesta fue siempre la misma:" Usted sabe, compa".
Entoces nos haciamos a la mar y le veia enfundarse los cuatro o cinco chalecos de lana, meterse en el mas que remendado traje de buzo, corregir al secretario cuando ajustaba los pernos de la escafandra, paraase con los zapatos de plomo sobre un pequeño trapecio que colgaba por la borda y dar la orden para que le bajaramos hasta la gelida soledad submarina.Desaparecia lentamente.
Un tiron al cabo nos decia que ya tocaba fondo, y en la embarcacion no se oia mas que el padrenuestro musitado por el secretario como infalible medida para bombear aire.Luego de un tiempo sin medida emergia cargado de mariscos enormes que auguraban la fiesta que nos esperaba en su casa rodeada de geranios.
Dejamos de vernos durante 15 años, y cuando en 1989 me permitieron volver a Chile, lo primero que hice fue partir hacia Caleta Chica.La casa seguia igual, los geranios me parecieron multiplicados, pero en el semblante de mi comadre la tristeza habia dejado su marca.Le preguntepor mi ahijado y ella apenas alcanzo a murmurar "se lo llevo la mar", porque en ese momento aparecio mi compa.
Nos abrazamos los tres.Nos apretamos.Lloramos, y cuando intente decir algo asi como lo siento, mi compadre me tomo por los hombros y mirandome a los ojos pregunto: ¿Que quiere comer compa?."Usted sabe , compa", le respondi.
De las gentes del sur del mundo aprendi que la ternura hay que protegerla con dureza y que el dolor no puede paralizarnos.En 1985, cuando una tormenta le arrebatara a su unico hijo, mi compa se encontraba en la clandestinidad , y ni siquiera pudo asistir al ritual de arrojar flores al mar.Lloro lo que habia que llorar mucho mas tarde, en el fondo marino, en el pequeño universo circular de la escafandra de buzo.
Nos vemos cada dos años, pero que importan las distancias y el tiempo si tengo la certeza de que en un lugar de la costa chilena me espera una casa rodeada de geranios, y entre tanta basura universal, la dignidad de las gentes que de verdad se ganan el pan que comen.
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