Yo siempre he entendido que es importante ir comiendo siempre, con frecuencia y en pequeñas cantidades. Alimentos digestivos y de fácil preparación, pero lo más que ha pasado sin tocar tierra es 72 horas. Los frutos secos proporcionan energía y son entretenidos (aunque dejan la bañera hecha una mierda), la fruta, los sandwiches, la pasta que la haces cuando puedes y la comes cuando te da la gana y aguanta hecha, huevos duros, empanadillas variadas hechas en casas con mimo, tortillas de patatas, carnes en conserva, rollos de pollo cocido o de cerdo, a ser posible poco especiadas.
Creo que hay que huir de engrudos, de salsas, de ensaladillas, de estofados, de grasas que aporten poco, salvo un plan de parada cada poco. No soy nutricionista, pero en travesías de pocas comidas nos planificamos, llevamos medidas las necesarias para los que vamos y luego, siempre hay latas, de patés, de sardinas, de carne. Pan de molde u hogaza en rebanadas que dure. No falta en verano fruta fresca no chafable o en tupers, bricks de zumos variados, aquarius que suelen gustar a todos, algún gazpacho. Comidas deshidratadas tipo patatas fritas.
Luego están las 'delicatessen' de cada tripu, en el caso de con niños, traerles algo atractivo para comistrujear, les da aliciente para navegar, es mi 'soborno' particular, pero mi Almiranta dice que los mimo.

Los míos están frustrados porque no les compramos cosas de chocolate. En el barco nunca falta media docena de donuts de choco fresquitos.