Mi muy estimado compi, aunque me da verguenza decirlo, antes fui trapero

, mi hijo me hizo ver la luz.
Ahora con más caballos que en Jerez, me lo paso bomba, y es verdad, esas tortugas no se apartán. Jodios un día les paso por encima.
No tienen consideración, sólo molesta por molestar.

De todas formas no desesperemos, ya quedan pocos.
He de reconocer que son gente muy amable, pues cuando paso a toda leche cerca de ellos y sobretodo si están fondeados me saludan, no sé que dicen pues el ruido de los motores a todo gas no me deja oir.
Un abrazo y espero que las autoridades pronto terminen con esta lacra.
