Re: Rincón literario
Voy a despedir el año como lo empecé: dando la tabarra con mis lecturas.  Continúo pues con Eileen Power.
/...
¿Y cómo vivían? Bastará leer las cartas que escribió Sidonio durante el período comprendido entre el 460 y el 470, cuando vivía en su finca de la Auvernia, para que nos demos cuenta de que en la superficie todo sigue exactamente como antes. La Galia ha encogido, es verdad, hasta quedar reducida a un mero vestigio entre tres reinos bárbaros, pero, por lo demás, podríamos estar de nuevo en los tiempos de Ausonio. Vemos la lujosa villa, con sus termas y su piscina, sus suites de habitaciones, sus vistas al lago; y vemos a Sidonio invitando a sus amigos a alojarse en su casa o enviando sus composiciones a los profesores y a los obispos y a los caballeros rurales: El deporte y los juegos son muy populares: Sidonio monta a caballo y nada y caza y juega al tenis. En una carta le dice a su corresponsal que ha pasado algunos días en el campo con su primo y un viejo amigo, cuyas fincas son colindantes. Habían enviado exploradores con el encargo de darle alcance y hacerle volver para que pasara, una semana con ellos, turnándose en agasajarle. Hay partidas de tenis sobre el césped antes del desayuno o de chaquete para los hombres demás edad. Hay una o dos horas en la biblioteca antes de sentamos ante un excelente almuerzo seguido de una siesta. Luego salimos a pasear a caballo y volvemos para damos un baño caliente y un chapuzón en el río. Me gustaría describir nuestras exquisitas cenas, concluye, pero no tengo más papel. De todos modos, ven a pasar unos días con nosotros y te lo contaré. Resulta obvio que esto no es Britania, donde en el siglo v gentes semibárbaras acampaban en las villas abandonadas y cocían sus alimentos en el suelo de las habitaciones principales.
Y, sin embargo… la decadencia había avanzado mucho desde los tiempos de Ausonio y Sidonio ya no podía hacer caso omiso de la existencia misma de los bárbaros. A decir verdad, nos ha dejado notables retratos de ellos, especialmente del rey de los visigodos y de los burgundos que gobernaban Lyon, donde nació Sidonio. Siempre que iba a pasar unos días allí, se queja, se reunían en tomo a él dando muestras de una cordialidad embarazosa, el aliento oliéndoles a puerros y cebolla y peinándose con mantequilla rancia (al parecer, no se veían obligados a elegir entre las lanzas y la mantequilla). ¿Cómo puede componer metros de seis pies, pregunta, con tantos parroquianos de siete pies[MSOFFICE1] a su alrededor, todos ellos cantando y esperando de él que admirase su inculto torrente de palabras no latinas? El encogimiento de hombros, el desprecio cordial de alguien que es consciente de una superioridad infinita: cuán claro resulta. Una recuerda un verso de Verlaine:
Je suis l'empire a la fin de la decadence
qui regarde passer les grands barbares blancs.
Pero la afabilidad de Sidonio iba a sufrir una violenta sacudida. No todos los bárbaros eran gigantes amistosos, y los visigodos de al lado, bajo su nuevo rey, Eurico, volvieron sus ojos codiciosos hacia la Auvemia. Sidonio no había cumplido aún dos años como obispo de Clermont cuando tuvo que organizar la defensa de la ciudad contra su ataque. Las gentes de la Auvemia se comportaron valientemente; lucharían y pasarían hambre, pero defenderían este último baluarte de Roma en la Galia. Pero eran pocos; para que su resistencia tuviese éxito, necesitaban recibir ayuda de la propia Roma. Para que nadie sospeche que he tergiversado la historia, la contaré con las palabras del que preparó la edición de Sidonio hace ahora veinte años.
Julio Nepote era consciente del peligro de que Eurico cruzara el Ródano; pero, al ser débiles sus recursos, su única esperanza de garantizar la paz era la negociación. El cuestor Licinianus había sido enviado a la Galia para que investigase la situación sobre el terreno... Ahora ya había vuelto y pronto se vio claramente que no era probable que se cumpliesen las esperanzas basadas en su intervención. Nos encontramos con Sidonio escribiendo para pedir información... Empezaba a temer que se estuviera tramando algo a sus espaldas y que el verdadero peligro para la Auvemia ya no procediese de determinados enemigos, sino de amigos pusilánimes. Sus sospechas estaban sobradamente fundadas. Al recibirse el informe del cuestor, se celebró un consejo para determinar la política que debía seguir el imperio en relación con el rey visigodo ... El imperio no se sentía suficientemente fuerte como para apoyar a la Auvemia y se decidió ceder la totalidad del territorio a Eurico, al parecer sin condiciones.
La desesperación de Sidonio no tuvo límites y escribe una carta noblemente indignada a un obispo que había tomado parte en las negociaciones:
El estado de nuestra infeliz región es en verdad penoso. Todo el mundo declara que las cosas eran mejores durante la guerra que ahora, después de firmarse la paz. Nuestra esclavitud fue el precio de la seguridad para un tercero; la esclavitud, ¡ah ... qué vergüenza!, de aquellas gentes de la Auvemia ... que en nuestra propia época se destacaron solas para contener el avance del enemigo común ... Éstos son los hombres cuyos soldados comunes eran tan buenos como capitanes, pero que nunca cosecharon el beneficio de sus victorias: eso se entregó para vuestro consuelo, mientras que ellos tuvieron que soportar toda la carga aplastante de la derrota ... Ésta ha de ser nuestra recompensa por desafiar la indigencia, el fuego, la espada y la peste, por cebar nuestras espadas en la sangre del enemigo y entrar nosotros hambrientos en batalla. Ésta es la famosa paz que soñábamos cuando arrancábamos la hierba de las grietas para comérnosla ... A pesar de todas estas pruebas de nuestra devoción, diríase que se nos debe sacrificar. Si así es, ojalá vivas para ruborizarte por una paz sin honor ni ventaja.
La Auvernia había sido sacrificada para salvar a Roma. Pero Roma no iba a disfrutar su paz con honor durante mucho tiempo. Todo esto tuvo lugar en el 475; y en el 476 el último emperador fue depuesto por el bárbaro que mandaba sus mercenarios, y el imperio occidental llegó a su fin. En cuanto a Sidonio, los godos lo encarcelaron durante un tiempo y antes de que pudiera recuperar su finca tuvo que escribir un panegírico para el rey Eurico (él, que había escrito panegíricos para tres emperadores romanos). Está claro que la antigua vida en la casa de campo siguió como antes, aunque los hombres que intercambiaban cartas y epigramas se encontraban ahora bajo el dominio de los bárbaros. Pero en una carta que escribió poco antes de su muerte surge de Sidonio una sola línea en la que desnuda su corazón. O necesitas abjecta nascendi, vivendi misera, dura moriendi (o humillante necesidad de nacer, triste necesidad de vivir, dura necesidad de morir) Poco después del 479 murió y antes de que transcurrieran veinte años Clodoveo había iniciado·su carrera de conquistas y Teodorico gobernaba Italia.
[MSOFFICE1]* Juego de palabras: «pie» es a la vez «cada una de las partes de que se compone un verso» y una medida de longitud que equivale a 30 centímetros. (N. del t.)
.../
¡Feliz año 2010!
__________________
Vive y deja vivir,
pero vive como piensas,
o acabarás pensando como vives.
|