Supongo que es la época, el momento, que tras la segunda guerra mundial no estarían para hostías y la reconstrucción del pais tendría prioridad.
Hoy, hundir un barco histórico con 200 años de existencia, sería considerado una animalada, y los museos maritimos del mundo pujarían para quedarse el navio y tenerlo en sus exposiciones.
¡Que lástima,

el pobretico!