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Antiguo 02-01-2010, 13:44
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Predeterminado Como casi no llegar al año nuevo

Llegado al año nuevo sucede que cumplo 65, me jubilo (a medias)y se abren
una serie de espectativas en las que tenía puestas mis esperanzas para el
futuro. Pero casi no llego:

En visperas de fin de año me fui a L'Ametlla de Mar para realizar tareas de mantenimiento en mi barco que lo tenía un tanto abandonado desde el verano; que si recargar baterias, drenar la sentina, verificar niveles, arrancar motor, verificar instrumentación, ver si le enchufo un PC viejo al GPS para visualizar cartas, baldeos y limpiezas, etc. Todo eso cumplí y con ello llegó la hora de volverme a casa.

Amarrado de proa al muelle, suelo bajar del barco pasando al lado externo del balcón, cogido al génova, pisando la amarra y apoyando mi peso en ella, con lo cual el barco avanza hasta casi tocar el muelle, y ya con un leve salto llego a tierra. Había subido y bajado de ese modo media docena de veces en el dia, tal como solía, pero en la última, resbalé y me fui al agua vestido y abrigado con ropa de invierno y grueso tabardo. Por esas fechas no hay nadie en el puerto, y el marinero y servicio, se refugian en la oficinas junto a las estufas, así que no había nadie en el exterior.

Rápidamente la fría agua me caló y el frio empezó a aturdirme. Pensé en subir de nuevo al barco por la escalerilla de popa pero esa estaba alzada y era inalcanzable. Desde abajo las cubiertas de los barcos se veían altísimas e inaccesibles, no lograría alzarme a ninguna. Nadé hacia no se donde, pero la ropa me frenaba y como un ancla me impedía avanzar. Pensé en alcanzar la rampa de las motos de agua o bien las escalerillas del muelle, pero en mis condiciones se me antojaron demasiado lejanas, aun así nadé hacia a ellas cada vez más entumecido tiritando y castañeando como un poseso. Supe que no llegaría, cada vez estaba más cansado y la hipotermia se hacía conmigo. Negros pensamientos me asaltaban y me veía ahogado y flotando en medio del puerto, aún así me conté un chiste para animarme, dije "¡Señor, ayúdame, que lo de ser ateo solo era broma!". Debió escucharme pues cerca vi la popa de un barco cuya plataforma de baño estaba a tan solo dos palmos del agua. Hacia allí me fui.

¡Pero ca, ni por estas!, en mi estado y lastrado por la ropa (no se me ocurrió quitarmela), no conseguí alzarme hasta la plataforma, por otro lado llena de barrotes verticales de la baranda que estorbaban mis intentos. Con dificultades, alcancé sus amarras y tirando de ellas pretendí subir, pero con mi peso solo logré que cedieran y acercaran el barco al muelle donde me aprisionó. Aquello pintaba mal, temblaba como un desasogado y ya iba muy corto de fuerzas, intuí un final no muy lejano. Entonces la vi, en la plataforma había una tapa, la levanté, y alli debajo había una escalerilla desplegable, la extendí y la bajé al agua. ¡Ahora sí!, pude apoyar mis pies en la escalerilla y finalmente consegui subir a la plataforma y verme a salvo fuera del agua. Una vez fuera apenas podía moverme, mi corazón palpitaba como una locomotora al tiempo que me asaltaban arritmias y taquicardias, pero al poco el agua que me empapaba la ropa se empezó a calentar un tanto y la sensación de frio dejó de ser intensa. Aún así no tenía cojones de saltar al muelle, así que esperé un rato buscando a alguien con la vista a quien recurrir, ¡nadie!. Entretanto el calor volvió a mi cuerpo, me
serené y ya pude pensar un tanto. Me apoyé en los cabos de amarre y cuando esos tiraron del barco hasta el muelle, ya pude subir a el. ¡Salvado!.

¡Joder como me pesaba la ropa, una tonelada!, me fuí al coche, lo arranqué, puse la calefacción a tope y me volvi a casa chorreando agua por todos lados. Allí me rehice del todo y puse todo a enjuagar, centrifugar y secar, aunque el móvil murió en el intento.

En fin, que me alegra poder desearos un próspero y feliz año nuevo, desde esa vida maravillosa que tanto se valora tras sufrir una experiencia de muerte, nunca mejor dicho.
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