Enhorabuena Emili45

por superar el mal rato.
La primera vez que salimos con nuestro actual barquito me pasó lo mismo. En pleno ataque de excitación, salté sobre la amarra. En algún lugar de mi mente estaba archivada la maniobra que hacía años no practicaba. Quedé, cual buitre, posado sobre ella, que empezaba a bajar sin que el barco se acercase. Miro la cornamusa, nada, miro a tierra y ¡horror! la amarra tiene muelleeeeee shoff!!
Moraleja: Hay que tomar conciencia de lo que se hace y como.