Ahora lo comprendo todo.
Y tu, Choquero, también ahora tengo claro por qué eres Marqués de Rodman.
Y es que no hay nada como tener un buen agente.
Pero he de confesar que yo fui agraciado con uno de esos estupendísimos jamones al ganar el concurso de cocina. Y allá nos fuimos varios cofrades a buscarlo. Claro, que yo perdí las gafas.

Pero luego aparecieron en la caseta del parking.
