Cita:
Originalmente publicado por Icarus
Hola a todos,
El funcionamiento de un bulbo se basa en un fenómeno de interferencia de ondas, y tiene por objeto reducir la resistencia al avance debida a la formación de olas en la proa.
Un bulbo bien diseñado genera una ola cuyo primer seno coincide con la primera cresta de la ola que genera el casco. De este modo ambas ondas se anulan y por tanto apenas se genera ola en la proa, reduciéndose así la resistencia al avance.
En un mercante la proa genera una ola cuya longitud de onda es mucho menor que la eslora del buque y por tanto se puede introducir un bulbo de tamaño razonable para el casco y que genere una ola similar pero invertida que anule a la anterior.
En el caso de un velero navegando a la máxima velocidad de desplazamiento, la longitud de onda de la ola del casco coincide con la eslora de flotación dinámica con lo cual un bulbo adecuado para formar una ola similar pero invertida tendría un tamño demasiado grande para el barco en cuestión.
Otro problema es que la proa entra y sale del agua cuando pantoquea en ceñida con lo cual el bulbo no solo no cumple su función si no que además genera un chapoteo perjudicial para la velocidad.
Espero no haberme liado demasiado y que mas o menos se entienda.
Un saludo y rondas para todos,
Icarus
|
Totalmente de acuerdo.
Solamente añadir que el bulbo se diseña para una carena determinada y una velocidad específica (que suele ser la de crucero). En este caso, el bulbo cumple su misión de reducir la resistencia al avance.
En el caso de un velero, la velocidad depende de las condiciones de navegación y debería de montarse un bulbo "variable" en función de las circunstancias atmosféricas si como es lógico vamos a vela. Además, como bien dice Icarus, su tamaño e inconvenientes son superiores a las posibles ventajas.
Saluz y buena mar

__________________
Los hombres y las mujeres, que pierden la salud para juntar dinero y luego pierden el dinero para recuperar la salud; y que por pensar ansiosamente en el futuro olvidan el presente,de tal forma, que acaban por no vivir ni el presente ni el futuro, viven como si nunca fuesen a morir, y mueren como si nunca hubiesen vivido