La solución perfecta es la botella de leche de boca ancha. Tiene ventajas, es bisex, vale para los dos, también es opaca y no se ve lo que hay dentro. Si la usas de noche, cuando te despiertas con la urgencia (que hablen los que tienen lío con la próstata),

pues si eres precavido y la tienes cerca... Luego la tapas y te evitas tener que salir a vaciarla para la próxima, lo que se agradece mucho en las frías noches de invierno, pero requiere cierta complicidad con el/la compañer@ de sueños si se da esta circunstancia.

El único problema que tiene es que, como dice Murphy, su ubicación es complementaria a la tuya, o séase, que si estás en la bañera, la susodicha está dentro y viceversa, pero eso, como pueden V. M. adivinar, tiene fácil solución: dos botellas, una abajo y otra arriba.
No recomendable para los que toman leche o café con leche, por el enorme riesgo que conlleva.
