Sustos... tengo un máster (es lo que tiene salir a navegar sola sin tener ni puñetera idea)
Lo de las averías del motor y quedarme tirada creo que ya no me asusta como antes, es más, he aprendido a reaccionar ante esos casos. Pero he tenido 4 sustos gordos, gordos
El 1º, acompañada de 2 cofrades, tras toda la noche navegando hasta Gata, no tuvimos narices de pasar de vuelta el cabo debido a las corrientes, yo era la inexperta, llevaba 4 días como aquel que dice con mi barco, pero siempre escuché que Gata con corriente en contra hay que alejarse muchas mllas para poder pasarlo, pero muchas muchas. No se tuvo en cuenta debido a mi inexperiencia y yo no tenía la seguridad suficiente para tomar decisiones en mi propio barco. Consecuencia, tras una larga jornada se nos lió un ponientazo del carajo, y todo se rompió: radio, motor etc... Acabamos buscando resguardo en Carboneras, y como tiene 3 puertos (no lo conocíamos) nos metimos en el 1º a vela... era el de la térmica, imposible amarrar a esos enormes muelles. Al salir, eso era un cuello de botella en el que el viento podía más que las velas, nos empujó hasta el espigón de cemento, recuerdo perfectamente ese momento. Estaba a dos metros escasos de enormes bloques de cemento, y la angustia fue total. En ese instante pensé: ya está, al carajo, si caemos al agua con este temporal aparecemos en Tunez. El barco era lo de menos, me dio miedo nuestra seguridad. Casi podía tocar con el bichero los bloques de cemento. Milagrosamente el motor arrancó, dos minutos nada más, pero suficiente para salvarnos. Si existe dios ese día nos salvó el culo, y lo digo muy enserio
Os pongo una foto, los bloques a los que me refiero se ven al final del espigón. La conclusión de ese susto: Estudiar bien la zona en la que se va a navegar, llevar una radio de repuesto y un escapulario de la Virgen del Carmen, que no está de más. Y bueno, si el motor está roto no volver a entrar a la aventura en un puerto desconocido, con mal tiempo y en esas condiciones cuanto más lejos de la costa mucho mejor
El 2º susto fue También en Gata, en este caso al otro lado en la playa de las Salinas. Ibamos el cofrade Raf en su barco y yo en el mío. Fondeamos y fuimos a su barco a comer y echar siesta. No sé nadar, pero floto estilo perrito

Llegué a su barco sin problemas, incluso con una toalla metida en una bolsa. A la hora de levantar el fondeo (ibamos para San Pedro) volví a echarme al agua para volver a mi barco. No había modo de avanzar, cada vez estaba más lejos, la corriente me podía. Nunca he tenido miedo al agua, pero en ese momento de verme que no llegaba me entró agobio y me hundí... por primera vez en mi vida me sentí como una pesada piedra que se iba al fondo. Raf se tiró a por mi. Si hubiese estado sola y me hubiera bañado como tantas veces he hecho es probable que la corriente me hubiera alejado y... nadie hubiera podido sacarme del agua, con lo cual yo no estaría ahora escribiendo tan tranquila. A partir de ese día cuando he salido sola no he vuelto a tirarme al agua sin amarrar un cabito a popa y tenerlo siempre a mano, pues suelo bañarme sola en zonas de mucho fondo en las que no puedo echar el ancla.
El tercer susto fue al día siguiente de casi ahogarme. Ibamos tambien en conserva para Almerimar. Mar de fondo considerable. Ya llegando a puerto me dispongo a bajar la mayor, el barco se me atraviesa a las olas y en una de estas grande me caigo de espaldas... el corazón a mil, me di contra un candelero que evitó mujer al agua aunque me faltó nada y menos para salir disparada por la borda. Raf y a estaba en puerto, y yo, de haber caído, sin radio ni nada a mano ahí me hubiera quedado. Desde entonces a la hora de bajar velas bien sujeta y con la vhf portátil en una funda estanca colgada al cuello
El 4º fue casi que el peor. De esas tardes que sin tenerlo previsto decido salir un ratito nada más... Llevaba mucho sin pasar por el barco, no preparé nada antes de salir, la batería estaba seca con lo cual no llevaba radio, no revisé nada, no llevaba ropa ni calzado adecuado (resbalaba mucho). Una brisita apañada me tentó, total, solo sería un ratito ¿que malo podría pasar ese día tan estupendo?... Nada más salir por la bocana, en menos de dos minutos se levanta un ponientazo brutal, me dispongo a enrollar el génova y el cabito del enrollador se montó por dentro...Mi genova que es enorme podía más que el motor y estaba muy cerquita de dármela contra el espigón. Llamé a epops por telefono toda atacada, no tenía ni idea de qué hacer, era muy novata.
Ese día descubrí en mis propias carnes que el viento puede cambiar a lo bestia en cuestión de poquísimos minutos. Me dijo que soltara las escotas y si no me quedaba otra tocaba enrollar a mano. Una de las escotas me dio un latigazo en el careto. Entiendo a Gota cuando dice que se Juan se quedó medio inconsciente, un leñazo de esos atonta. Ni por asomo me imaginé la fuerza que tiene eso, iba como podía tirando del génova para enrollarlo a mano y en una racha me descolgué por proa, la fuerza del viento contra el génova me hizo volar, o saltar o lo que sea, solo sé que.... me mojé hasta el culo. Afortunadamente tenía bien agarrada la escota por aquello de evitar que me volviera a dar y eso me salvó. En una de estas que la proa se clavó en el agua me pude volver a subir. Me senté en el balcón de proa y volví a llamar a epops llorando a más no poder

.
Ese día juré en arameo que ya estaba harta de barco y que no volvería a salir más que esto de navegar no era pa mi, que no hacía más que llevarme disgustos... Ya más serena llamé también al cofrade Tanit, vecino de puerto y me dijo que saldría a ayudarme, no me veía con fuerzas suficientes para enrollar el génova. Entre racha y racha pude enrollarlo sola y cuando Tanit salió ya estaba yo con todo solucionado... Pero una de las conclusiones de esta y todas las ocasiones es que los nervios, el miedo, juegan malas pasadas. Es muy importante mantener la cabeza fría, serenarse ante una situación complicada, porque si solo empeoras la situación.Meses más tarde se me paró el motor en la bocana y automáticamente eché el ancla... ese fue mi primer fondeo yo sola, ese día estaba más tranquila y pude controlar bien la situación. Y si hay peligro no tener dudas y llamar al puerto para pedir remolque, que para eso lo ofrecen como servicio y lo cobran muy bien cobrado
En fin... juer como me enrollo contando batallitas
