Aquí va una de miedo y más adelante una de risa:

Mar Menor. Puente de Mayo. 5 días por delante para la gran aventura de la navegación a vela. Pastinaca de 5 metros comprada de segunda mano. El único tambucho cargado hasta arriba de comida, agua y gasolina. Motor Mariner FB 4 cv. Viento 0. Allá que voy, me cruzo el Mar Menor, me salgo por el Estacio al Mediterráneo y surco mares a motor hasta Cabo de Palos.
Fondeo en Palos, varada y acampada en Calas de Calblanque (nada anti-ecológico) y unos días fenomenales. Pero ¡ay amigo! al cabo de 3 días el viento soplaba del N muuuu fuerte (¡¿Qué sabía yo entonces lo que eran nudos de viento?! - Sólo tenía el titulín -. Una mañana preparo el barco, me meto al agua empujando el barco por la playa con el motor encendido, y las olas me pasaban por los hombros. En una de esas me subo al barco, meto caña al motor y en la siguiente ola se me pone vertical el casco. Casi parto, que hubiera sido mejor.
Me alejo de costa, y aplicando la teoría y con dos

bien puestos, me dirijo a doblar Cabo de Palos (fácilmente fuerza 4 y olas de 1 metro). El barco aparecía y desaparecía entre las olas según me cuentan mis amigos que -en esa ocasión- me vigilaban desde tierra. Vi pasar varios pesqueros que, no se por qué extraño motivo ni me vieron. Llegue a Cabo de Palos milagrosamente (luego he descubierto que en las cartas se indican los bajos entre los que pasé milagrosamente). Atraqué en Cabo Palos y cuando quise hablar no podía. La tensión se había apoderado de mis cuerdas vocales.
El momento peor: con rociones contínuos y un cuchareo del infierno, me limpié el agua de la cara con la mano equivocada, la izquierda. Como el motor no llevaba sistema hombre al agua, mi sistema casero era un cabo con velcro desde mi muñeca hasta la palanca del "aire". El motor se ahogó, y juro que le metí más de 50 emboladas en menos de un minuto hasta que arrancó, ya atravesado el velerito a la ola y apunto de descabalgarme frente a las rocas entre Calblanque y Cala Reona.
Para quitarme el miedo volví la semana siguiente y me lleve el barco al Mar Menor, y en el camino avisté una TORTUGA BOBA (Caretta Caretta) que hoy es la mascota de mi barco y mis navegaciones.
En un próximo post os cuento una de risa.
Os reto a que descubráis cuántas imprudencias y malas prácticas fui capaz de acumular ese día. Yo aún lo flipo. Y reflexiono: ¿estaré cometiendo hoy faltas e imprudencias similares, en relación al nivel de destreza y conocimiento que tendré dentro de unos años?
GRACIAS POR ESTE HILO.... es formación en estado puro.







