Quieto ahí que lo de Dobarro sóname moito.Mi padre seguro que conocía a tu familia.Sólo nos falta echar unas lagrimitas como los gallegos de aquel cuento de Castelao

.
Oye y lo del sofá era sólo para ver la tele, nada de manitas, a menos que me hagas cambiar mucho

.
Unos orujos