El proceso de restauración.
El primer problema con que me encontré es que el compás no podia abrirse, las dos semiesferas estaban pagadas a un anillo central de plástico que además hace de elemento de dilatación-contracción. Cun cuidado y un cutter despegué la semiesfera inferior después de vaciar el líquido a través de un tapón que hay para tal efecto.
El segundo paso fue la limpieza de las esferas. Para ello necesité quitar toda la parte mecánica de la semiesfera superior. Estos elementos estaban pegados al anillo central mediante dos brazos. Tras despegarlos pude limpiar las esferas sin obstáculos. Tras limpiarlas, las pulí con crema de dientes. En algún hilo leí que era una leyenda urbana. En mi caso el resultado ha sido espectacular. No puedo decir que estén como el primer día, ya que tenían arañazos profundos que no se pueden eliminar puliendo, pero recuperaron un brillo más que aceptable.
Tras limpiar y pulir, montar de nuevo y rellenar de líquido. Trás leer hilos y hilos sobre líquidos y hacer algunas averiguaciones opté por parafina líquida. Para cerrar el compás tuve que usar un pegamento resistente a este líquido. Resultó ser cianocrilato, es decir, el loctite de toda la vida. Respecto al líquido, ya el cofrade Kinnautic nos recomendó no usar aguarrás, ni agua con alcohol ni otros líquidos cuyos nombres no recuerdo. La parafina, aun no siendo exactamente el líquido que se emplea, tiene propiedades similares, no afecta negativamente a las distintas partes del compás y es perfectamente válido. El único pero es que es algo más denso que el líquido original, por lo que el período de oscilación de la rosa se hace algo más lento. Cuando llené el compás no lo cerré, lo dejé reposando un par de días hasta que se desprendieron las pequeñas burbujillas de aire que quedan en los recobecos del compás. Un truco: lo dejé encima de la lavadora. Coincidió con uno de los pocos días buenos que hemos tenido, así que la lavadora no paró en todo el día. Las vibraciones del electrodoméstico ayudaron a que esas burbujillas de aire se desprendieran.
El siguiente paso, limpiar los plásticos negros. La suciedad estaba bastante asentada. Limpieza concienzuda con alcohol. No fue suficiente. Usé algodón mágico (eso que usaba mi abuela para los metales) y el resultado fue bastante bueno. Por cierto, va de lujo para los aceros algo envejecidos y para los bronces. Finalmente le di un toque de limpiador de salpicaderos de coche. Quédó francamente bien, siempre en relación al punto de partida.
Finalmente, darle iluminación. Compré 5 bombillitas de 12 V (de las que se usan en los salpicaderos de los coches). Hice una línea de iluminación con 4 de ellas para iluminar por la parte inferior de la esfera, la cual pegué con silicona caliente (foto 3), y la quinta bombilla la coloqué en la parte superior de la esfera. Como el compás no tenía la caperuza para la bombilla, se la fabriqué del capuchón de un bolígrafo negro y la pegue con silicona caliente y mucho cuidado (se medio aprecia en la foto 2).
Bueno, pues ya está. Ahí os he dejado unas fotillos de como ha quedado, incluso en oscuridad, aunque la calidad de las fotos es regulín nada más, porque las he hecho con el móvil. Una última cosa:
Parafina: 4 € el litro
bombillas: 1 €
Loctite: 3 €
La satisfacción del trabajo bien hecho: No tiene precio
Para todo lo demás, ron, cerveza y a la mar
Saludos y
