Pues sí, amigos. Así fue. Por una décima de segundo no me voy a seguir las flotillas desde otro sitio. Otro sitio que no os puedo explicar ahora cómo es, porque los que se fueron no han vuelto a explicarnos. Pero lo he visto muy cerca, sí.
Miré bien para cruzar la carretera. Ningún coche circulando. Pero ya al otro lado, lo que cuenta Pirulo.
Oí el golpe seco de una colisión, miré y vi el coche colisionado deslizándose hacia donde estaba. Daba trompos. Había hielo en el suelo y no me permitía correr, aunque tampoco lo habría podido hacer. Sólo pensé que el sitio donde menos expuesto estaba al impacto era su aleta trasera. Y pensé que sólo podía intentar mantener la distancia e intentar esquivarlo. Y al acercárseme puse las manos con los brazos extendidos como hacemos con el barco cuando estamos en el agua y balancea. Pero la inercia, en dos segundos, me tiró al suelo. Esa visión del coche acercándose, impotente, incapaz de pensar, todavía la tengo presente. Y luego, debajo del coche, ya parado. Y los gritos de susto y rabia de mis amigos. Me sentía inmóvil, atrapado el pie debajo del palier. Pero gracias a la gran cantidad de nieve acumulada pude moverlo algo y sacarlo, y ponerme de pie.
Todo es fracción de segundos el ver que estás y puedes no estar. Y nada depende de uno. Volví a nacer.
Escribí en mi cuaderno de bitácora:
En una fracción de segundo, no más, vas de la vida a la muerte. No tienes tiempo ni de pensar, ni reaccionar. La vida es efímera. El coche, así, una máquina de matar. Tengo presente las escenas. Me emociono por los hechos, por ver mi pequeñez, por sentirme asistido. Siento el afecto de Pirulo y su familia. Gracias. Ir a esquiar me ha salido caro. Pero puedo celebrar "el nacimiento".
Me siento bien. Algo incómodo al sentarme, porque caí de trasero. Coxis. Nada grave, no fisura, sólo golpe. Golpe seco en unos cuantos años. Y susto.
Gracias a todos por vuestro interés. No pretendía explicar, pero el buen amigo Pirulo me ha hecho un hombre público.
Los preparativos de las Flotillas continúan.
